Gestión del agua

Es impresionante la manera de la que la gestión del agua está incrustada en la cultura holandesa. Imaginemos una familia holandesa dando un paseo, descansando al lado de un arroyo. En un instante una red de canales y diques se construye alrededor del arroyo. O una familia holandesa cenando, comiendo un plato típico, puré de patatas. Pronto veremos canales y diques en el plato, llenados con jugo de la carne asada.

Considerando el hecho de que Holanda apenas tendría la mitad de su territorio actual sin los diques, la importancia de la gestión del agua es evidente. La gestión del agua es un tópico frecuente y en constante desarrollo a lo largo de la historia holandesa. A comienzos del siglo XXI se enfrenta a un verdadero desafío.

Empezando por pequeñas aldeas que construían diques hechas a mano en la Edad Media para protegerse del agua, la gestión del agua adoptó la forma institucional. Se formaron juntas de agua y se crearon políticas de agua, haciendo la gestión del agua cada vez más sofisticadamente. Durante el siglo pasado hubo un cambio en la gestión del agua, que a partir de entonces no se centró apenas en la protección de las personas y de la tierra. La nueva gestión del agua integra puntos de vista medioambientales, económicos, recreacionales y de seguridad.

La gestión del agua se ha tornado un característico internacionalmente conocido de Holanda. Son los pioneros en la gestión del agua sustentable y son reconocidos por su ingeniería de aguas. Después del desastre de Nueva Orleans por ejemplo, ingenieros holandeses viajaron a Estados Unidos para investigar las posibilidades de reforzar la protección de la costa. En Holanda continua el desarrollo de juntas de agua, trabajando juntos y con sus colegas europeos para enfrentar nuevos desafíos.