La fuerza destructiva del mar


Muchas personas se despertaron esa noche debido al ruido del agua. Pronto se atrapados encerrados en su propia casa y con la necesidad de salvarse. Muchas casas fueron derribadas por el agua y la fuerte tormenta. Las líneas de teléfono y las conexiones de radio fueron perdidas al agua. 

En la mañana del 1 de febrero, llegó la bajamar y el nivel del agua pudo bajar un poco. Muchos de los damnificados aprovecharon para irse a regiones más altas mientras que otros continuaron su permanencia en los techos de sus casas. Se realizaron algunas operaciones de rescate por parte de los habitantes mismos que iban en búsqueda de sobrevivientes y ayudándolos ir a regiones más altas. El ámbito internacional no obtuvo la menor idea de la situación en Holanda debido a la pérdida de las conexiones de tráfico. Por esto, las grandes operaciones de rescate comenzaron más tarde. 

Un agujero grande en el dique. Con mucha fuerza, el agua suele a llegar en las tierras bajas.
Agujero en el dique
La situación se empeoró cuando en el transcurso de la tarde del 1 de febrero ocurrió una segunda inundación. Ésta cobró más vidas porque no existían más diques que protegieran la zona. Muchas de las casas que habían sobrevivido la primera inundación fueron derrumbadas. Personas y cabezas de ganado que también habían sobrevivido fueron llevadas por la corriente. Para muchas de las personas el rescate llegó demasiado tarde y les tocó otra noche fría y oscura.